—¡Hola campeón! —Andrew se sorprende, pero no deja de abrazar a su hijo—. ¿Cómo amaneces? —Muy bien —Andrew con ese cuerpo y esos brazos, no le cuesta nada cargar a Andrés en medio de ese abrazo de bienvenida. Yo cierro la puerta tras de mí y los tres caminamos hacia el auto. —Hola —le digo con una sonrisa en el rostro. Andrew sonríe mientras niega con su cabeza una y otra vez. ¿Qué quería? ¿Qué lo recibiera con un beso y un abrazo? Yo podría hacerlo, me muero por hacerlo, pero no es el momento ni el lugar. Mucho menos con Andrés de por medio. En su cabeza yo me casaré con Nicolás y su padre está notoriamente casado con la bruja. Andrew abre la puerta para que Andrés entre primero al auto, luego, como todo un decente caballero, abre la del copiloto para que yo sea la que entre. Le doy

