—Em, mi amor—siento que me acaricia la mejilla, pero no tengo fuerzas para levantarme—. Ema, mi amor… —lo oigo reírse bajo, decirme que soy una floja que no aguanta una noche de sexo rudo, y está en lo cierto. En este momento de mi vida estoy agotada, deseo seguir durmiendo porque hace un par de horas fue que nos dormimos—. ¿Te apetece sexo mañanero? —¡Claro! —respondo con obviedad abriendo mis ojos y buscándolo en la habitación. Andrew carcajea por mi respuesta. Puedo estar agotada, y yo sé muy bien el motivo de mi flojera mañanera, pero nunca me negaré a un desayuno tan placentero. —Creí que estabas cansada —me dice sentándose a la orilla de la cama. Al parecer está mas que duchado, porque hasta vestido y todo se encuentra. ¿Cómo puede estar tan fresco después de lo de anoche? —Lo es

