Entra muy profundo de mi, los labios de Áureo forman un O, se queda quieto y yo trato de procesar el mar de sensaciones que siento
-¿Estas bien?-
Me toma el rostro y lo acaricia
-Si-
-Me voy a mover-
Asiento y el sale lentamente y vuelve a entrar, empieza a tener un ritmo y yo me retuerzo con cada movimiento, me aprieta con fuerza las caderas, su respiración se hace mas agitada y la mía lo sigue
-Áureo..-
Gimoteo
-Lo se mi amor, córrete para mi-
Como si mi cuerpo le perteneciera, me corrí, no me importo que nuestros sirvientes nos pudieran escuchar, una, dos embestidas
-Amelia-
Áureo se vino dentro de mi, sentí una sensación caliente dentro de mi, salió de mi y me retorcí por la sensación de estar vacía, me dio un tierno beso, se acostó a lado mío, me abrazo, nuestras respiraciones se calmaron y nos dormimos, desnudos, abrazados, recién casados.
Una lluvia de suaves veces me despertó
-Es hora de levantarse querida-
Gimoteo, quiero seguir en la cama
-Anda Amelia, tenemos que partir pronto-
Me cubro con las sabanas, un azote de despertó de golpe, me enderece y ahí esta Áureo desnudo, perfecto y parado a lado mío
-Nos pueden preparar el baño por favor-
Grito y escuche movimiento afuera de la habitación
-¿No podemos estar más tiempo en la cama?-
-No querida, debemos llegar a la otra casa lo antes posible-
Me acaricia el cuerpo con las yemas de sus dedos, mi cuerpo empezó a reaccionar a sus caricias, el lo sabe por eso me dedica esa estúpida sonrisa de que sabe lo que hace.
-Ven tomemos un baño-
Abrimos una puerta dentro del cuarto que nos llevo al cuarto de baño, el agua esta caliente, tiene pétalos de flores, huele delicioso, Áureo me ayudo a entrar a la tina, se coloco atrás de mi, el agua casi estaba al borde, mi marido frotaba mi piel con los pétalos de había en el agua, la sensación era una delicia.
Me gire y la punta de su m*****o salía del agua, ya tenia una erección, el lo masajeaba y me sonreía descaradamente, comencé a frotar su cuerpo con los pétalos, como lo hizo conmigo, soltaba gemidos roncos, el seguía masajeando su m*****o.
-Ven-
Áureo me tendió la mano y me atrajo mas hacia el, me tomo el rostro y comenzó a besarme, sus manos jugueteaban con mi trasero, por momento las yemas de sus dedos rozaron mi parte intima y no podía evitar soltar un gemido.
-Baja lentamente-
Áureo tomo mis caderas y me fue bajando, di un respingo cuando la punta de su m*****o rozo la entrada de mi v****a, con cuidado se coloco y me introdujo en su m*****o, estando yo arriba entraba mucho más.
-Ahora muévete Amelia-
Me le quede viendo, no entendía lo que me estaba diciendo, me tomo de las caderas y empezó a marcar un ritmo, mi placer se disparo y de forma instintiva comencé a mover más Áureo echo para atrás su cabeza, sus manos apretaban mis caderas .
-Eso, así Amelia-
-Áureo-
-Vamos haz que me venga dentro de ti-
Me moví más rápido, Áureo se enderezo, mis pechos le quedaban en la cara, tomo uno con su mano y con la boca devoro el otro
-Con estos hermosos pechos alimentaras a nuestros hijos-
Se llevo el otro a la boca sin dejar de verme, estoy llegando al limite
-Áureo, me vengo-
-Eso, Dámelo-
Gruño, presiono una ultima vez y volvió a venirse dentro de mi, recargue mi frente contra la suya, nuestra respiración era pesada, soltamos una risita como si hubiéramos hecho una travesura.
Subimos al carruaje, el atardecer comenzaba a caer, me recosté en el hombro de Áureo, no sabia que tener sexo te dejara tan exhausto, me dormí la mayor parte del camino.
-Querida-
Un beso en la frente y una caricia en el rostro
-Ya llegamos-
Gimoteo, quiero seguir durmiendo, Áureo succiona el lóbulo de mi oreja y despierto de golpe y el se ríe
-Ya llegamos-
Me tendió la mano, me ayudo a bajar del carruaje, la casa era hermosa, llegamos a la entrada y el servicio nos recibió
-Nos gustaría cenar-
El servicio desapareció
-Me podrían preparar una taza de te por favor-
-Enseguida señorita-
Una de mis damas, asintió y nos fuimos a esperar al cena a un pequeño salón
-Dormiste casi todo el viaje ¿Te sientes enferma?-
-No, pero me has dejado exhausta, te tomaste muy enserio el de tener descendencia pronto-
Áureo suelta una carcajada y ese es mi sonido favorito.
-La cena esta servida-
Esa fue nuestra rutina al menos por casi un mes, cambiar de casa hasta llegar a nuestra residencia permanente, ahora se que dimos tanta vuelta para confundir a Sandro, aun no sabemos si ya desistió de su ridículo plan oh esta buscando la manera de que sea posible.
Al llegar ya teníamos cartas de nuestras familias e invitaciones a bailes, lo cual es un fastidio, pero como próximas cabezas de esta r**a tenemos que cumplir con estas invitaciones.
Áureo salió a cazar ambas presas, yo empecé con mis deberes de señora de la casa, programe las comidas y prepare la agenda de Áureo para esos bailes, respondí las cartas y como era de esperarse confían en que para estas alturas ya este esperando.
Volteo los ojos, pero si apenas tenemos poco más de un mes casados, pero debo admitir que saben generar presión
-Eh llegado-
Corro al recibidor y ahí esta Áureo, sucio, sudoroso y una mirada de depredador, se me seco la garganta viene hacia mi como si fuera su nueva presa y me carga como un costal
-Oye, bájame-
-Preparen el baño-
-Áureo bájame ahora-
-Oh no querida, primero te voy a ensuciar y mucho y después te darás un baño conmigo-
Subió corriendo las escaleras, yo escuche las risitas de mis damas y la gente de servicio.
Llegamos a nuestro cuarto, en cuanto me bajo desgarro mi vestido, esta hermosa tela hecha girones en el suelo, se deshizo de su ropa y me llevo a la cama y si me devoro como si fuera su presa, primitivo, carnal, como si su vida dependiera de ello.
Aun sufriendo los estragos de nuestros orgasmos, dos golpecitos en la puerta, el baño estaba listo, me cargo suavemente, entramos al cuarto del baño y nos metimos a la tina.
Ya en el comedor, le tendí una lista de los eventos a los que debemos asistir
-Santo cielo, acabamos de casarnos, deberían dejarnos tranquilos-
-Lo se, pero es lo que la gente espera de nosotros, además desean juzgar al joven matrimonio-
-¿Que van a juzgar? acabamos de casarnos-
-Si ya estoy esperando-
Áureo se atraganta con la comida, esta claro que eso si seria una gran sorpresa para todos.
-¿Lo estas?-
-No lo se, le eh escrito a mama preguntándole como es que ella lo supo-
-Bueno, habrá que asistir entonces-
-Necesitare vestidos-
Áureo levanto una ceja y me dan ganas de clavarle el tenedor en la cara, ah rasgado la mayoría de mis vestidos
-Te has dado a la tarea de rasgar casi todos mis vestidos, así que espero que me lleves a la modista para encargar unos nuevos-
-Pero te ves mejor sin ellos-
-¿Entonces iré desnuda a esos bailes?-
Me le quedo viendo fijamente y puedo ver como esa imagen paso por su mente, sus pupilas se dilataron, su respiración se agito, carraspeo y tomo un sorbo de su copa
-Bien, mañana te llevare a la modista ¿Algo más?-
-Me gustaría, tener un jardín de rosas-
-Tantas como quieras-
Comimos tranquilos, poco a poco nos íbamos acostumbrando a compartir nuestras vidas, con nuestras responsabilidades, una de ellas es dar el ultimo baile del año.