Hacía años que no veía a mi mejor amiga Julissa. Desde que nos conocimos en el colegio, siempre fuimos inseparables. Entré a su casa nerviosa pero emocionada por volver a verla. Allí estaba, sentada en una esquina con una sonrisa que iluminaba la habitación. —¡Julissa! —exclamé, acercándome con un abrazo emocionado. Ella se levantó y correspondió al abrazo con la misma calidez. —¡Aisa! Qué bueno es verte después de tanto tiempo —dijo Julissa, mirándome con ojos llenos de cariño genuino. Nos sentamos y pedimos café a una de sus sirvientas. El ambiente cálido del café nos envolvía mientras nos poníamos al día. —No puedo creer que estemos aquí juntas otra vez. Ha pasado tanto tiempo —comentó Julissa, tomando un sorbo de su café. Asentí con una sonrisa. —Sí, ha sido demasiado tiempo. Ex

