Autum Klein El sonido de la Unidad de Cuidados Intensivos es una tortura diseñada para los vivos cada pitido del monitor cardiaco, cada siseo del ventilador mecánico que obligaba a los pulmones de Alaia a expandirse, se me clavaba en los oídos como agujas al rojo vivo. No me había movido de su lado en lo que parecían eones. La silla de metal junto a su cama se había convertido en mi único trono, un lugar desde donde contemplaba la ruina de mi propia arrogancia. Había pasado la noche alternando entre mi hija que ya la habían sacado de la incubadora y la cama de mi esposa. En neonatología, la pequeña a la que aún no nos atrevíamos a nombrar sin que ella estuviera despierta luchaba con una ferocidad que me recordaba a Alaia pero aquí, en esta habitación gélida, la lucha parecía estanc

