Capitulo 50

1576 Palabras

Alaia Sokolova ​El espejo de la nueva mansión me devolvía una imagen que apenas reconocía, pero que me resultaba extrañamente reconfortante. Llevaba un vestido de seda en un tono verde esmeralda tan oscuro que, bajo ciertas luces, parecía n***o. El corte era impecable, ajustado al cuerpo como una segunda piel, con una abertura lateral que revelaba la fuerza en mis piernas y un escote que gritaba seguridad, no vulnerabilidad. Mis labios estaban teñidos de un rojo profundo y mis ojos, ahora cargados con el peso de los recuerdos recuperados, brillaban con una determinación gélida. ​Ya no era la mujer asustadiza que despertaba en una cama de hospital sin saber su nombre tampoco era la novia fugitiva era Alaia Sokolova de Klein y esta noche, iba a reclamar mi lugar en el infierno. ​La puerta

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