Pov. Anna. Cuando el alma duele siempre escuchas algo que llora. Es una parte de lo que te acompaña que sientes que hace su propio lamento. Esta en el fondo de uno, esperando en un rincón, como un pequeño duendecillo silencioso, observando desde un rincón, mirando cada detalle y esperando el momento justo para salir y desbarajustar todo. — Anna. Los brazos de mi madre me apretaron de nuevo contra su pecho. Solo lloraba, era lo único que hacía desde que entré. No sabía cómo seguía teniendo lágrimas, pero ahí estaban, lista para salir y alterar todo. Papá se unió al abrazo y llore más fuerte, sabía que solo intentaban calmar mis emociones, que estaban tratando que me sintiera acompañada y lo hacía, pero necesitaba llorarnos. — Hija, lo que paso es grave, pero sobre todo para él —l

