Pov. Anna. Nunca creí que el sexo brusco fuera mi fascinación, jamás. Tampoco pensé en tenerlo en la casa de mi cuñado con mi familia cerca, pero acá estaba, a un paso de dejar que este hombre hiciera lo que quisiera conmigo. — Vamos a ver que tan bien sabes, Jacob —sus ojos brillaron. No me movía, sabía que no tenía que hacerlo, por algo me había atado, pero joder, quería pasar mi boca por cada uno de sus abdominales. Estas cosas no pasaban todo el tiempo, al menos no con él, porque siempre mantenía sus distancias, pero quería lamer cada parte de su cuerpo. Su pulgar paso por mi labio de un lado al otro, mis ojos se quedaron clavados en él, observándolo, manteniendo mi vista fija en el sujeto que acababa de darme uno de los mejores orgasmos de mi vida. — Abre bien la boca para m

