34. Por los suelos. Dos días después, en los suburbios. Voy con una capucha en la cabeza y las manos en los bolsillos, el frío se ha incrementado, como el dolor en mi pecho. Hace mucho que no sentía este vacío dentro, es algo que me niego a sentir nuevamente. Lo que he vivido con él… con Brian ha sido genial, es por lejos lo mejor que me ha pasado en la vida, estar en sus brazos y tenerle conmigo fue como subir al cielo y tocar las estrellas, luego descender a picadas y caer bruscamente al infierno. Que es dónde me siento hoy. Las calles se ven con relativa calma, falta de luz le da un aire tétrico pero solo para la gente ajena. Los que vivimos aquí sabemos que el peligro es mínimo. Aj, cómo odio ponerme sentimental… Esa no soy yo… Suelto un suspiro demostrándome a mí misma que estoy

