67 –Mira que tú debes estar lleno de hembritas buenas como para que no te hayas quedado con esa pelada –las palabras del conductor del taxi le llegaron a Santiago para interrumpir sus pensamientos. –No tanto, lo que pasa es que ella estaba medio borracha y así no aguanta –respondió Santiago a sabiendas de estar mintiendo. Carrie ya no era víctima de los efectos del licor o de las drogas, pero no querría compartir sus pensamientos con un desconocido. Muchos habrían aprovechado la oportunidad de irse a la cama con una muchacha dueña de la hermosura poseída por la norteamericana, más aún si nunca antes habían estado con alguien, pero no se perdonaría a sí mismo el traicionar a Penélope. De aquella experiencia le quedaba la seguridad de no haber olvidado a Carrie, algo por d

