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1152 Palabras

69          Santiago despertó sintiéndose desubicado. El peculiar sonido de una alarma, el cual nunca antes en su vida había escuchado, con tonos parecidos a los producidos por una bandada de gaviotas pasando a escasos centímetros de su cabeza, lo obligó a abrir los ojos y encontrarse con una pared de tonos cremosos, totalmente diferentes al azul de su habitación en su casa de Bogotá o al blanco del apartamento de El Rodadero. Tardó un par de segundos en recordar el lugar en el cual se hallaba. La habitación de Penélope estaba decorada de manera sobria y sencilla. Un par de cuadros con atractivos paisajes de la campiña suiza, un poster en donde se veía la figura de un oso panda, un escritorio de tonos grises sobre el cual descansaba una lámpara de color azul con un par de repisas encima

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