Ana Lago Un día después de darle la noticia a mis padres, tocó el turno de decirle a los padres de Arturo. Estábamos todos reunidos en la sala de estar de su residencia, excepto Lisa por que ella apenas llegamos y subió a buscar un juguete a su habitación en la casa de sus abuelos. Arturo y yo estábamos sentados uno a lado del otro en uno de los sillones de aquella sala lujosa bajo un enorme candelabro de cristal, el ambiente era algo tenso, un momento antes, Arturo les dijo a sus padres que teníamos algo muy importante que notificarles. Sus padres estaban sentados frente a nosotros en otro sillón y Roberto en el individual. Mi cuñado nos veía fijamente. —¿Se van a casar? —preguntó de pronto con un aire de arrogancia. Arturo lo fulminó por que interrumpió el momento justo en que les dar

