[Ana Lago] Desperté en los brazos de mi amor, estaba soñolienta sonreí al sentir como acariciaba los nudillos de mi mano, cuando de pronto sentí algo extraño en mi dedo, era un anillo, abrí más los ojos, ¡Un anillo! Entrecerré los ojos, Arturo sonreía de manera divertida por mi reacción. —Casémonos amor, ahora que ya están bien tu y nuestro pequeño Diego, creo que ya podemos ponerle fecha a la boda, ¿no crees? En mi rostro se formó una sonrisa iluminada. Me quedé admirando el anillo con aquel enorme y brillante diamante. Alcé la vista para encontrarme con su mirada. —Claro que si me quiero casar contigo y estoy lista para dar este siguiente paso en nuestra relación —dije sintiendo la emoción brotar por cada uno de los poros de mi piel. Arturo sonrío de manera amplia. —Adoro la fa

