CAPÍTULO 11

2061 Palabras
Habían ciertas cosas que tenías que saber acerca de Andy para no entrar en pánico la primera vez al conocerla. Una de ellas, era que no era fanática de las mascotas cotidianas. Probablemente las cualidades y los gustos de mi mejor amiga no eran normales, pero a la vez no parecían ser la gran cosa. El único problema de todo esto, es que sí eran la gran cosa, y yo no le había mencionado absolutamente nada de esto a los chicos. Probablemente haberles dado un manual de cómo hablar, caerle bien y manejar a Andrea Ramona Lewis Lloyd, habría sido una buena idea. Luke tocó el timbre cuando llegamos, luego de haber sido sacados a patadas del taxi hacía unos minutos atrás gracias a los chicos y su obsesión con haber cantado todo el camino del departamento hasta allá la canción irritante de "Barbie Girl". Al menos pudimos salir corriendo antes de que el taxista cometiera homicidio en ese auto. Digamos que con salir corriendo habíamos salvado nuestras vidas de la muerte y la del conductor ahorrándole una ida a prisión. Merecíamos un premio o un reconocimiento por ser tan buenas personas ¿no? -¿Quién es?- habló la cansada voz de mi amiga desde adentro de la casa. Sonreí. La extrañaría cuando se fuera a Canadá. -Soy yo- dije esperando a que nos abriera la puerta. -¿Quién "yo"?- preguntó haciéndose la confundida. Fruncí el ceño. Habían veces que definitivamente creía que no la extrañaría en absoluto. -Yo, Ramona, yo- respondí regañándola. -No me llames por mi segundo nombre, Claire. -Y tú no por el mío- señalé-. Abre, Lewis, no me hagas entrar por la ventana. -De acuerdo- resopló resignada, haciéndome escuchar luego el ruido del seguro de la puerta. Tan pronto ésta se abrió apareció mi mejor amiga tras ella, usando su muy usual bata celeste y su diadema de flores blancas-. Hola. -Hola, Andy. ¿Cómo estás?- pregunté sonriéndole. -Podría estar mejor- dijo encogiéndose de hombros y haciéndose a un lado, invitándonos a pasar-. Keane me sacó del equipo de fútbol escolar. Dijo que era una estupidez continuar si yo me iba en menos de un mes. -Oh, lo siento- dije haciendo una mueca de lástima. -Sí, lo sé- suspiró-. Aunque supongo que estamos a mano. Yo le tiré un jarrón a la cabeza para que se largara. Qué amor. -¿Y estos quiénes son?- preguntó viendo a los chicos detrás de mí. -Oh, claro. Ellos son... Ashton, Luke, Calum y Michael. Son mis compañeros de departamento- los presenté. -Un gusto- dijeron ellos al unísono, turnándose luego para plantar cada uno un beso en la mejilla de mi amiga como saludo. -Igualmente. ¿Quieren algo de beber? Mis padres están locos por el consumismo, llenaron el refrigerador ayer y no he comido mucho desde entonces, así que... tengo varios bocadillos. -Estarían bien- sonrieron los chicos al unísono. Parecían los aliens verdes de Toy Story hablando todos al mismo tiempo. -Genial. Siéntense, vean televisión si quieren, la verdad estaba viendo un programa de cómo nacían las jirafas, pero no es muy bueno de todos, supongo que ningún trauma lo es- dijo indiferente mientras guiaba a los chicos a la sala de estar-. Muy bien, Dylan, tú me ayudarás en la cocina. -La última vez casi la incendio- solté. -No importa, de los errores se aprende y esta chica guapa de aquí te dará otra oportunidad para cometer ese error. Vamos- insistió llevándome a rastras hasta la cocina. -No quiero ir- me quejé lanzándome al suelo. -No te comportes como una niña pequeña ahora, Claire. Anda, levanta ese trasero y esas no existentes tetas y llévalas a la cocina. -Ño. -¿Ño? -Ño. -Bajo la misma eñe- se burló ella tomando mis dos tobillos y arrastrándome desde ellos hasta la cocina. -¡Tal vez "ño" será nuestro "okay"!- grité intentando cantar. Ella se rió-. No puedes obligarme- gemí llorona volviendo al tema de ayudarle con los bocadillos. -Sí puedo- resopló-. Si te obligué a comprar ese vestido sexy de cabaret, te obligaré a que vayas a la cocina. -¿Vestido sexy de cabaret?- dijo chismoso Ashton. -Eh, yo...- balbuceé en un murmullo sin querer que se enterara. Podía recordar la advertencia de Luke, a Ashton corriendo por la sala de estar con mi sostén puesto encima, y sinceramente no quería que él lo encontrara luego de eso. -Si me ayudas en la cocina, no le diré a Ashton sobre el vestido- murmuró Andy en mi oído. -Eso es chantaje- dije fingiendo indignación. -Lo sé- respondió encogiéndose de hombros-. Y no me interesa decirle o no. -Bien- espeté levantándome del suelo. Andy sonrió victoriosa-. Solamente para que el chico no se entere. -Oh, algún día se va a enterar, pero lo bueno, es que no será mi culpa- dijo animadamente entrando por la puerta de la cocina. -¿Ahora eres vidente?- pregunté volcando los ojos y siguiéndole el paso. Ignoró mi comentario y se puso a sacar boles de la estantería. Lo bueno de la casa de Andy, es que la cocina era grande y ya de por sí toda la casa era igual. Tres pisos, cinco habitaciones, un baño para visitas, y un patio donde dejar a Checky, su mascota completamente normal (era un chancho). Podías perderte en esa casa, varias veces me pasó, pero prefería no recordarlo, además yo era muy pequeña en ese entonces. Si es que hace dos meses cuenta como pequeña. -¿No tienes soda?- le pregunté a Andy cuando me puse a husmear en su refrigerador-. Odio la Pepsi. -Busca más a fondo, por ahí debe estar- respondió ella indiferente mientras servía papas fritas en un bol verde. -No la encuentro- dije mediante pasaba con mi dedo por todas las bebidas que ella tenía en la puerta izquierda de su refrigerador. Y de repente un grito, un chillido y ruidos extraños vinieron provenientes de la sala de estar. -Los chicos- suspiramos Andy y yo al mismo tiempo. Nos sonreímos mutuamente sin mostrar los dientes y fuimos a ver qué estaba pasando. -A ver, ¿ahora qué pasó?- ella preguntó palmeando sus manos y viendo a Ashton, Mike, Luke y Calum subidos encima de la mesa central. -A... a... araña- balbuceó espantado Ashton viendo a la gigante araña café en el piso. -¿Tú también, Luke?- pregunté arqueando ambas cejas. -Es muy grande- se excusó él viendo en la misma dirección que Ashton, completamente asustado. -Dios, no se preocupen, chicos, es Nadia, es completamente inofensiva. ¿Verdad, bombón?- preguntó tiernamente Andy tomando entre sus manos a su mascota. -¿¡Tú eres dueña de esa cosa!?- soltó aterrorizado Ashton. -Bueno, es mía, y es linda, así que no la asusten ustedes a ella- dijo resentida llevándose a Nadia afuera de la habitación. Suspiré divertida cruzándome de brazos y viendo a los cuatro chicos subidos a la mesa central. -No es que seamos gallinas... -Sí, claro- asentí con sarcasmo mientras los veía bajar del mueble. -Tu amiga es rara, Dyl. ¿Quién tiene de mascota a una araña gigante? Dios- dijo Calum llevando ambas manos a su cabeza-. Ella definitivamente es extraña. -¿Ella extraña? Vamos, Calum, prácticamente te enamoraste de una cabra- argumenté-. Y la llamaste Mortimer. -Eso es una cosa diferente- señaló él haciendo ademán de un puchero. -¿Y? ¿Algo más que deberíamos saber de tu mejor amiga?- preguntó Michael-. ¿Asesina serial? ¿Observadora de fantasmas? ¿Violadora profesional? Ya sabes, lo típico que hay que saber cuando conoces a alguien. -Bueno...- alargué yo rascando mi nuca suavemente. Ellos me miraron atentos a que dijera algo. Resoplé-. Andy tiene gustos diferentes. En primer lugar, y como ya lo vieron, tiene una araña de mascota. Su otra mascota es un chancho y la otra un perico. Tiene una obsesión con su bata celeste y con el ir descalza a todos lados, además de que usa su diadema de flores blancas cada vez que puede. Es alérgica a las naranjas y le tiene pánico a las polillas. Además de esos pequeños detalles, creo que no necesitan saber nada más de ella que, uno, está loca, y dos, es bipolar, también holgazana pero creo que eso es algo más normal. -¿Podrías anotarlo para no olvidarnos de esos pequeños grandes detalles?- dijo irónico Luke. -¿Qué?- chillé haciéndome un paso hacia atrás-. No es mi culpa que ella sea así, y tampoco es la de ella. Son sus gustos, no puedes cambiarla de un día para otro. -A mí Andy me agrada- asintió Michael. Luke, Ashton, Calum y yo lo vimos alzando ambas cejas. -¿Qué?- preguntó él frunciendo el ceño divertido. -¿Te interesa mi mejor amiga, Clifford?- dije poniendo una mano sobre mi cintura. -¿Qué? No. Solamente dije que me agrada- se defendió. -A mí no me parece eso- lo molestó Ashton apoyándose descaradamente en su hombro. Mike lo vio alzando ambas cejas completamente divertido. -¿Estás celoso, nene? Oh por dios, qué gay, creo que estaba a punto de lanzarme a reír. -Listo. Nadia está encerrada- nos informó Andy llegando a la sala de estar. Todos sonreímos en su dirección, y ella nos imitó... incómoda-. No me gusta que todos me miren así, me hacen sentir acosada. -Vale, vale. Mejor vamos a seguir sirviendo la comida- me reí yo empujándola hasta la cocina. -Oh, cierto. Saca una bandeja, yo iré ordenando los bocadillos mientras tanto- me ordenó ella dirigiéndose a la estantería otra vez. Saqué una bandeja y la dejé sobre la mesa, a la espera de que Andy pusiera las cosas en ésta. -Y dime, Ramona... ¿todavía sigues con lo del plan?- pregunté intentando lucir sencilla. Ella se detuvo a verme con una ceja arqueada y una sonrisa juguetona. -Sí- respondió. -Andy, vamos- me quejé doblando levemente mi cuello hacia un lado. Ella hizo un sonido con su garganta para hacerme saber que me estaba escuchando-. No puedes seguir con ese ideal toda la vida. ¿Y qué hay de ti en unos años más? Acabarás solterona, hablando con Checky, Nadia y Periquito, y nadie te querrá ver, serás una pobre ermitaña vagabunda que con suerte tiene para comer, tampoco quiero sostenerte. -No lo harás, Dylan, eres una exagerada cuando hay que hablar del futuro- se rió ella poniendo los ojos en blanco-. Iré a estudiar a Canadá, Dylan, mi futuro está allá y lo lamento, pero es cierto. No conoceré a ningún chico interesante allá y lo sé- dijo haciendo una pausa luego-. Seguiré con el plan antes de que se repita la historia de nuevo. -Quiero que te enamores, Andy, quiero que conozcas el amor- le expresé en pocas palabras. -Lo sé, Summers, lo sé, y algún día quizá lo conoceré, pero hasta entonces prefiero estar sola. -Todo esto es culpa de Dean, y lo sabes, Andy, no puedes dejar que él te controle para siempre. Él se fue, debes superarlo. -Ya lo hice- dijo poniendo su voz chillona (que indicaba que era una mentira), con la bandeja de bocadillos en mano, y resoplando luego. Tomé una bocanada de aire preparándome para hablar de nuevo-. No. No quiero que digas nada más, Dylan. ¿Podemos hablar de esto en otro momento? -Está bien- asentí relamiendo mis labios. -Gracias- dijo ella pasando al lado mío y dirigiéndose a la sala de estar-. Y Dylan- me llamó-. No te preocupes por mí ¿sí? Todavía soy joven, estaré bien. Asentí mordiendo mis labios inferior. -De acuerdo- musité, poniéndome a su lado, besando su mejilla y luego ambas llegando a la sala con los chicos. -¡Comida!- exclamó Ashton cuando vio la bandeja de los bocadillos. Me reí negando con la cabeza y Andy la dejó encima de la mesa central-. Me moría de hambre. -Tú siempre estás muerto de hambre- volcó los ojos Luke. -Y así te gusto, cariñito- lo señaló en respuesta dejando la vista sus hoyuelos. El rubio rió, sacudiendo la cabeza divertido. -¿Y Mike?- pregunté notando que no estaba. -Oh, fue al baño. Dijo que ya volvía- respondió indiferente Calum. Suspiré y apoyé mi mentón en la palma de mi mano viendo a Andy. -¿Crees que se haya perdido?- pregunté sonriendo levemente. Ella pegó sus labios entre sí luciendo pensativa y asintió. -Definitivamente.  
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