Me rasqué la panza y eructé mientras entraba al baño. Uh, tonto día lunes. Tendría una entrevista de trabajo por la tarde y en la noche habría otra presentación de los chicos. Tantas cosas que hacer y yo seguía sin tener sostenes que usar. Suspiré sacando mi cepillo y abriendo la pasta dental, echándole encima para lavarme los dientes. Fruncí el ceño. Huh, sabía diferente de lo normal. ¿Sería otro sabor? Tomé el frasco leyendo la etiqueta y escupí toda la sustancia asquerosa que tenía en la boca. ¿Por qué demonios teníamos lubricante? —Me quedan pocos días de vida— lloriqueó Mike entrando al baño también. Volteé a verlo y me señaló su cepillo del pelo—. Mira, SE ME CAE EL CABELLO TAN FÁCILMENTE, ESTOY PELECHANDO. —No eres un perro— tarareó Ashton apareciendo por la puerta. —¿Y POR QUÉ E

