—Es como... si fuera completamente perfecto— dijo Max, y yo asentí apoyándolo, ignorando el hecho de que Max jamás hablaba en un tono tan serio como el de ahora—. Es todo... todo un... —Príncipe— susurré. Golpeé a Max en el hombro—. Déjenlo en paz. Están acosándolo. —¿Estás celosa? ¡Oh, es normal!— exclamó él, ahora presionando mis mejillas. Definitivamente algún golpe en el accidente le había causado que se le cayera un tornillo, o dos, o la ferretería entera—. ¡Tú eres encantadora y perfecta también! «Por supuesto que sí, maldito mundano» —Aunque un poco menos— añadió Jodie, abrazando a Ashton—. Este príncipe... es más encantador y perfecto. Y... Oh santo Dios, ¡esos músculos! No sabía si golpearla a ella, golpear a Max por no detenerla sino que apoyarla, golpear a Ashton porque bás

