Ashton dejó otro beso en mi mejilla y yo lo único a lo que atiné a hacer fue a tirarle lo que quedaba de mi pastel de frambuesa en la cara. Bufó mientras los demás chicos y Sean se reían y yo volcaba los ojos con irritación.
De acuerdo, esto tenía una larga explicación.
Todo había empezando hacía unos meses atrás, cuando Ashton solía cuidar del hermano de Natalie. Sean y él se quedaban toda la tarde jugando videojuegos como unos perdedores vagos sin vida social y prácticamente se pasaban todo el tiempo juntos como si fueran siameses. Luego de un tiempo, el pequeño empezó a adoptar el estilo de Ashton, y como ambos eran tal para cual, el pequeño empezó a llamarlo "papá" como un tonto juego del cual al final se terminó acostumbrando.
Dicho esto y volviendo al presente, todo se resumía a que cuando Ashton y los chicos se fueron dejando a Sean a mi cuidado (sin yo saberlo, que conste y se recuerde), el pequeño le preguntó "¿con quién me vas a dejar, papá?". Y como los tarados de mis compañeros de departamento y el vecino se tenían que ir rápido de ahí, Ashton el estúpido Irwin sólo dijo como improvisación "te dejo con mamá" para que el niño dejara de molestar.
Lo siguiente que pasó fue que Sean se acostumbró a llamarme "mamá".
Y lo último fue que cuando los chicos llegaron, lo primero que le dijo Sean a Ashton fue que la "mamá" se encontraba en su dormitorio. Ashton se dio cuenta de lo que dijo y desde entonces había estado más empalagoso conmigo que el gato desconocido con la cabra Potterhead que teníamos de mascota.
Y el gato había tratado de violar a Mortimer.
No se podía tener ni siquiera un día normal.
—Vamos, Dylan, no te enfades conmigo, lo dije sin querer— dijo Ashton aguantando la risa mientras se quitaba el pastel de la cara con una servilleta. Lo señalé con lo que tenía en mano, que en pocas palabras, era un vibrador.
No quieren saber cómo eso terminó ahí.
—Escúchame atentamente, Fletcher. Si vuelves a darme un sólo beso más en la cara, en las manos, en el brazo...
—¿Te parecería otra parte mejor?— dijo coquetón alzando ambas cejas.
—O en cualquier otra parte— concluí de añadir, haciendo que bufara volcando los ojos—, te aseguro que no tendrás a alguien más que te diga papá.
—¿Me prohibirás tener sexo contigo?
—Te cortaré los huevos y esa cosa que llamas pene.
—Pero qué tierna eres.
—Cállate.
—¿Mamá está peleada con papá?— preguntó Sean en un susurro viendo a Luke con dulzura e interrumpiendo la fugaz pelea que estábamos teniendo Ashton y yo.
—No, mamá sólo está amenazando a papá con que le cortara los huevos y el pene— le dijo en un tono tierno Michael. Sean lo miró confundido, pero sólo asintió resignado a tener que fingir comprender.
—¿Y mamá le va a cortar los huevos y el pene?— preguntó inocentemente. Volteé a ver a Michael con enfado y el chico se limitó a abrir mucho los ojos con espanto.
—Quizá el que termine sin huevos y pene seré yo— respondió levantándose de la silla de la cocina. Se dirigió a la puerta corriendo y antes de salir gritó—. NO PERMITIRÉ QUE DYLAN ME IMPIDA TENER SEXO.
Ya se lo había impedido al policía, este no se me escapa.
—¿Qué es sexo?— preguntó Sean dejándome helada. Los chicos y yo nos miramos entre nosotros con horror y yo tragué salive.
¡Vamos, Dylan! ¡Tú practicaste para esto!
Bueno. La verdad sólo había practicado la táctica de que si alguna vez mi hijo me preguntaba de dónde venían los bebés, yo le respondería de la avestruz (¿o era cigüeña?). Sin embargo, ¿cómo mierda se le respondía a un niño de seis años qué era el sexo? ¿Con títeres?
Aunque tampoco estaba tan mal enseñarle de pequeño una de las maravillas de la vida.
Maravilla que probablemente a este paso terminaría conociendo a los cuarenta años. Ya me vi, ya me vi.
—Eh... verás, cuando dos personas... um...— improvisó Calum. Los chicos y yo lo miramos con esperanza—. Te lo dirá tu querido padre, para eso están los papás ¿no?— soltó. Los chicos y yo volteamos a ver al pobre de Irwin.
Buena suerte, Ashton, que el dios del sexo esté contigo.
—Bueno... yo soy hombre y soy estúpido, así que te lo dirá tu mamá, que es una completa genio— dijo rápidamente echándome toda la responsabilidad a mí. Esto tenía que ser una broma, ¿cómo podían ser tan bastardos para hacerme esto?
De acuerdo, años de práctica para este momento.
Que los libros de E. L. James hayan servido de algo.
—Cuando conoces a una mujer y ésta quiere ser tu sumisa...
—¡VALE, YO LE EXPLICO!— saltó Luke interrumpiendo mi monólogo. Me encogí de hombros y esperé a que el hablara, todos viéndolo con curiosidad a lo que iba a decir—. Cuando... em... cuando una mujer y un hombre se quieren mucho— comenzó, mientras que como música de fondo se podían oír las risas de Ashton y Calum... y la mía también—. Bueno... hay un momento en que es tanto el cariño que...
—SUPERENLO, ALGÚN DÍA LO TENDRÁ QUE HACER— exclamó Mike entrando a la habitación rápidamente. Señaló al niño—. Una mujer, un hombre, follan, él le mete el pene en la v****a y con tres dedos le abre el...
—¡AVESTRUZ!— grité como último recurso alzando ambos brazos.
—¿DÓNDE?— chilló con terror Calum subiéndose a la mesa de la cocina.
—¡DIGO, CIGÜEÑA!
—¿Ah?— dijeron los cinco con confusión.
Mierda, es que nos hacía falta normalidad.
—¿Qué está pasando aquí?— la voz dura y firme de Natalie se escuchó de repente entrándole a la cocina. Nos miró a todos con el ceño fruncido y por un momento sentí que nos habíamos metido en problemas—. ¿Por qué había una cabra afuera haciendo el twerk mientras un gato intentaba tener sexo con ella?
—¿Qué es sexo?— preguntó nuevamente Sean, pero esta vez, en dirección a su hermana.
Los chicos y yo nos miramos con victoria y volteamos a ver a Natalie para saber cómo terminaría todo esto.
Natalie lo miró molesta.
—A tu cuarto.
—Vale— suspiró el pequeño con resignación dirigiéndose con la cabeza gacha hasta su hermana—. Fue divertido. Adiós, Luke, Calum y Mike. Hasta luego, papás.
Todos sacudimos la mano en señal de despedida mientras que Natalie lo empujaba por la espalda para sacarlo rápido del departamento.
Ya la quería ver explicándole a ese enano qué era el sexo.
—Bueno, cambiando de tema, tenemos una presentación hoy— dijo Calum—. ¿Qué canción vamos a tocar?
—She looks so perfect— respondió Luke encogiéndose de hombros. Los chicos asintieron como si fuera algo obvio—. ¿Qué vas a tocar tú, Dylan?
Mis ojos se abrieron con horror.
«No, Dylan, no, no lo dijo con doble sentido. Tranquiliza tus hormonas, bájale a tu calentura, manténte pura, con la mente sana...»
Tal vez me hacía falta algún toque físico, últimamente andaba más desesperada, terminaría pareciendo una maniática adicta s****l.
Y el vibrador que tenía en la mano no se veía nada bien.
—Yo no voy a hacer otra presentación— me negué de inmediato.
—¿Qué? Pero si les encantaste la otra vez— dijo Ashton.
—Aún así. Además no me sé otra canción. No voy a subir al escenario esta vez— dije apoyando mis codos en la mesa. Luke estaba a punto de abrir su boca para ir en contra de mi decisión, cuando el timbre del departamento sonó interrumpiéndolo.
—Yo voy— dijo el rubio levantándose de su asiento. Salió de la cocina y, como los chismosos que éramos todos nosotros, nos pusimos en el borde de la puerta para ver quién era.
Una cabellera rubia y sedosa entró al departamento con rapidez.
Aleisha.
Bufé cuando vi que se le lanzaba a Luke abrazándolo con furor y él sólo se quedaba helado ante su toque.
Es que esta perra no se cansaba nunca.