Habían cuatro palabras para definir nuestra situación: Sherlock. Asesina. Calum. Y Vaca.
De acuerdo, en realidad específicamente eran cinco palabras, pero últimamente todos le hacían bullying a la "y". Y aunque sonaba demente y confuso... y raro y de otra dimensión, era justamente lo que estaba pasando en ese instante.
¡Pero no! No habíamos raptado a Sherlock Holmes, no me había convertido en una asesina, y no habíamos casado a Calum con una vaca. Eso habría sido demente.
Solamente estábamos todos vestidos de Sherlock, con Lina la rubia asesina, persiguiendo a Calum por las calles, junto a Mortimer vestido de una vaca.
¡Era completamente normal!
Pero si adivinaste antes de que yo lo dijera deberías ir al psicólogo.
No sabía qué había hecho para llegar hasta tal punto. Mi día sábado no estaba idealmente pensado en hacer de detective secreto del gobierno junto a tres locos, un animal salvaje asesino y una cabra vestida de vaca.
Ni siquiera sabía de dónde sacaban tantos trajes extravagantes para Mortimer.
Y sí, había llamado a Lina animal salvaje, pero había que admitir que no estaba tan lejos de la realidad.
—Está entrando a un café— informó Ashton en un susurro mientras se mantenía escondido detrás de un basurero de reciclaje y hablándonos por un Walkie Talkie. Puse los ojos en blanco. Estábamos al lado de él.
Lo que me seguía preguntando mentalmente era por qué justamente hoy teníamos que perseguir a Calum como psicópatas violadores y no otro santo día en el cual no hiciera tanto calor. Sería Dylan asada a ese paso y todavía no había pasado nada interesante con Calum aparte de que se comiera un helado, pagara por el helado, caminara, respirara, y entrara a un café.
Vamos, ¡Mortimer hacía cosas más interesantes que esas!
Y nadie podía negarlo. ¡Esa misma mañana el mismo animal le había ganado a Mike en un juego de cartas!
Aunque si lo veías jugar te dabas cuenta de la poca capacidad mental de Mike. Tal vez tampoco había sido tan difícil. Es decir, ¿alguien recuerda lo de mi teléfono ladrillo y lo que mencionó acerca de los extraterrestres?
Sí... Y yo había sido la que dejó la escuela.
—Tenemos que entrar— soltó Lina viendo a Calum tras la puerta de vidrio—. Pero él no debe vernos.
Ah, lo había olvidado, todos se creían en una misión secreta e ignoraban a todas las personas a nuestro alrededor que nos observaban como si fuéramos maniáticos sueltos. ¡YAY! ¡El mejor día de la vida!
Hasta llegaba a agradecer los lentes que me habían dado que me cubrían la cara. Tal vez los enfermeros no me llevaban al manicomio.
Bueno, al menos no hoy.
—Detrás del café hay una ventana— señaló Ashton—. Tenemos que entrar por ahí.
Oh no, dios, líbralo de la obsesión, Lina empezaba a infectarlo con su psicópata alma oscura mortal.
ASHTON NEEDS JESUS.
—Pero es muy pequeña— se quejó Mike haciendo una mueca sacándome de mis pensamientos de exorcismo y horror—. Ni siquiera Dylan podría entrar por ahí.
¿Perdón?
—¿Y qué hay de mí?— preguntó Lina ofendida.
Michael la miró, me miró y volvió a ver a Lina.
—Como dije, ni siquiera Dylan podría entrar por ahí.
—¿¡Me estás llamando gorda!?— chilló ella enfadada. «No, me está llamando hormiga». Mike de todas formas sólo ignoró su mirada rabiosa y la verdad creo que era lo mejor para él.
Porque como aquel cartel de seguridad que nadie tomaba en cuenta excepto yo decía: Nunca mires a un perro fijamente a los ojos porque te pueden morder.
En este caso sería una perra.
Uh, de acuerdo, eso no se oía mejor.
—Hay que descubrir otra manera de entrar— musitó pensativo Ashton.
—¿Por qué simplemente no lo miramos desde aquí?— suspiré con cansancio—. Las puertas son de vidrio, se ve todo hacia adentro. Y de todas formas, ¿para qué carambolas estamos vigilando a Cal?
—Últimamente desaparece por cierto tiempo cada día sábado— respondió Ashton—. Y no es para ir a su trabajo de medio tiempo.
—¿Tal vez solamente quiere un tiempo a solas?— propuse. Mike y Ashton me miraron con terror y yo arqueé una ceja confundida. Vi cómo Luke hacía un puchero triste y me miraba con ojos de cachorrito.
—Pero siempre la pasamos juntos— murmuró.
Oh, mierda.
—Entonces debe haber otra razón— dije de inmediato al ver que Lina me miraba con cara de asesina de repente. Luke asintió tratando de convencerse a sí mismo, y aunque no logré que Lina dejara de ser más psicópata de lo que era, al menos le quité esa expresión.
Todavía tenía una vida por delante y no permitiría que una asesina de sandwiches me la arruinara.
Hablando de eso, me empezaba a dar hambre.
—¿Qué fue eso?— preguntó desorientado Michael volteando a ver a todas partes. Sentí mis mejillas sonrojarse con fuerza.
—Um... mi estómago— respondí avergonzada.
Cinco segundos después tenía las dos manos de Ashton sobre mis mejillas.
—¡Pero qué tierna! ¡Se sonrojó! ¡Y tiene hambre!— chilló meloso.
—Suéltame.
—¡Está tan rojita! ¡Como una manzana!
—Ashton, no siento mi cara.
—¡Tan adorable!
—¡Mierda, Ashton, deja mis cachetes!— exclamé. Él se echó para atrás sin quitar la sonrisa de ternura de tu rostro y yo acaricié mis mejillas suavemente luego de darme vuelta. Por Merlin, sí que me dolían.
Levanté un poco la vista mientras los chicos se distraían hablando de no sabía qué. Vi cómo Calum salía de la cafetería y mantenía la puerta abierta sonriéndole a alguien que venía detrás de él. Él hizo una señal con la cabeza y una chica de vestido floreado que se me hacía familiar salió junto a él, tomándose de la mano un segundo después.
Mis ojos se abrieron hasta salirse de sus cuencas.
Oh. Por. La comida.
Era su novia.
—¡Chicos!— chillé captando la atención de todos. Los cuatro (digo, cinco, porque duh, Mortimer) voltearon a ver y notaron a Calum junto a la chica castaña. Sus caras de sorpresa y horror no se las podía nadie y aunque parecían no tener palabras sabía que por dentro debían tener muchas por decir.
Empezando por el típico:
—Tenía novia— por parte de Ashton.
Y terminando por el típico:
—Tengo hambre— de parte mía.
No quería admitirlo pero todavía se me hacía extraño que Calum tuviera una novia y que los chicos no supieran absolutamente nada de ella. Lo único que sabía era que Calum era Calum, que el sol brillaba demasiado y que la chica se me hacía familiar.
Oh, y que tenía hambre.
—No puedo creerlo— soltó Luke—. Él me cuenta todo.
—Al parecer debes pedirle que busque "todo" en el diccionario— dijo burlona Lina. Todos la volteamos a ver con cara de pocos amigos—. Perdona, mi amor, no era mi intención decir eso.
Y se arrepintió enseguida. Pero claro. Era Lina. Y ser Lina era... ser Lina.
¿Se notaba que todavía seguía molesta con ella por lo del sándwich y por tratar de asesinarme?
—¿Debemos decirle algo acerca de esto cuando llegue al departamento?— dudó Mike. Me encogí de hombros—. ¿Y cómo se llamará ella?
—Es Beatrice Gallagher— respondió Ashton, y fue una sorpresa completa para todos que él supiera su nombre—. Trabaja en el restorán en el que siempre vamos a tocar nuestra música, chicos. Debieron haberse conocido en algún momento en que fuimos para allá.
Todos asentimos estando de acuerdo con él y la cabra también estaba en ese grupo.
Esto era extraño en todo aspecto y todavía más porque Luke y Calum parecían ser los mejores amigos y era complicado imaginarse que uno de ellos le mantenía secretos al otro.
Suspiré.
Esto no terminaría bien.
Empezando por el hecho de que Calum había mantenido en secreto que tenía una novia, continuando por el hecho de que Ashton necesitaba necesariamente un exorcismo y terminando con el que yo tenía hambre.
Bien.
Este día iba de mal en peor.
—¡Suelta mis pantalones de marca, cabra maniática!— chilló Lina de repente captando la atención de todo el mundo.
Una sonrisa apareció en mi rostro.
Oh, esto no podía estar mejor. Empezaba a amar el karma.