Esa misma noche Sofía siempre recordaría cómo pasaron las siguientes horas. Ella no paro en revivir los acontecimientos del día en busca de señales que imaginó que debió pasar por alto. La culpa y el miedo se fundieron en su interior. Si se hubiera dado cuenta de que la niña se encontraba enferma, quizá hubiera podido impedirlo y haberla llevado antes a que le dieran un tratamiento. Carlos mantuvo la compostura, incluso después de que el médico les indicara que deberían llevar a la niña al hospital. Él estuvo sereno y en control de la situación mientras tenía a la niña en brazos y le susurraba palabras cariñosas. El llanto de la ella se había mitigado al estar cerca de Carlos quien ya había tenido una relación como padre en el orfanato. Sofia los acompaño al hospital; se subió al

