Selene apoyó la cabeza en el respaldo del banco de la terraza y observó las estrellas brillantes. El intenso calor de la noche y el silencio eran muy relajantes. En el aire flotaba un delicioso olor a comida y el único sonido era la bulla de la calle. Había pasado casi una hora desde que Steven había hecho el amor con ella. Desde entonces estaba encerrado en el despacho. Ella había nadado varios largos de la piscina del hotel en un intento por recuperar la calma entre tantas sensaciones que sentía. — Te ves muy hermosa así. Comentó Steven con una sonrisa al salir de sopresa de la casa a la terraza. — Te estás tomando demasiadas molestias, Steven con todas estas cosas. Ella se levantó para reunirse con el. — Hay poca cosa que hacer mi tesorina, así que ha disfrutar de esta inmen

