*Ember* Al salir de la bañera, no puedo evitar pensar en lo que acaba de suceder. No sé por qué escuché lo que él me dijo que hiciera. Sé que no tenía que hacerlo. Podría haberme detenido, él me habría dejado. Pero no quería. Quería seguir adelante, y me alegro de haberlo hecho. No intentó hacerme daño. Ni siquiera se acercó a mí hasta que se lo pedí. Me hizo sentir que tenía poder, que tenía una elección por primera vez en mi vida. Las cosas que me pidió no eran órdenes, eran peticiones. Eran peticiones malditamente buenas, se sintieron tan bien. No dolió en absoluto. No fue nada como si él hubiera intentado tomar el control. Podía sentir cuánto lo deseaba. Cuánto me deseaba. Pero simplemente me dejó llevar la iniciativa. La manera en que me miraba, con esos ojos llenos de lujuria, me hi

