Capítulo 6

1062 Palabras
*Blaze* Estacionamos los coches en la calle y caminamos hacia la casa. Apenas llegamos, escuchamos algo que sucede dentro. Muchos gritos y lo que parece una pelea. Comenzamos a caminar más cerca para tener una mejor idea de lo que está pasando. Antes de llegar al porche, me golpea el aroma de vainilla cálida y escaramujo, llena mis pulmones y sé que es ella, Ember... —Mía —Haze y yo decimos al mismo tiempo. Lo siguiente que oímos es el grito más desgarrador del mundo. No me detengo, no lo pienso. Pateo la puerta y la arranco de las bisagras y corro, siguiendo los gritos y el olor de mi compañera. Me paro en la puerta mirando a este hombre desnudo encima de ella, forzando sus piernas a separarse mientras empuja su cabeza contra la cama para intentar ahogar los gritos. Algo dentro de mí se rompe. Lo sujeto por la nuca y lo estrello contra la pared más cercana mientras le golpeo una y otra vez tan fuerte como puedo. —¡Blaze! ¡Detente, lo vas a matar! ¡Déjame manejarlo! ¡Ember te necesita ahora! Eso fue todo lo que necesité para apartar la mirada de él y volver a mirarla a ella. Logró cubrirse con la manta. Estaba llorando y se veía tan asustada. A pesar de los moretones y la sangre, podía ver lo hermosa que realmente era. Sus ojos se veían tan apagados, pero de alguna manera veo cómo serían si tuvieran vida nuevamente. Dejo caer al hombre y camino hacia ella, deseando nada más que abrazarla, respirar profundamente su aroma y decirle que ahora está a salvo. —Mía —digo la palabra para que ella la escuche. Cuando fui a alcanzarla, se estremece y retrocede. —Por favor, no me lastimes. No pude detenerlo. No es mi culpa. Mi corazón se hunde. Ella tiene miedo de mí. No tengo palabras en este momento. ¿Por qué pensaría que la lastimaría? Miro las partes de ella que puedo ver, sus brazos y sus piernas, y me doy cuenta. Esta no es la primera vez que él ha hecho esto... —¿Quién es ese hombre para ti? —Mi padre. —¿Cuánto tiempo ha estado sucediendo esto? Realmente no sé si quiero la respuesta. ¡Estoy furioso de tener que preguntar! Ella escucha la ira en mi voz y comienza a temblar y llorar más fuerte. —Shhh, está bien, ahora estás a salvo —digo suavemente y me bajo al colchón en el suelo. Desearía tanto poder abrazarla, pero sé que intentar hacerlo podría ser una muy mala idea. —Ember, te prometo, no voy a hacerte daño, por favor dime cuánto tiempo. —Desde que tengo uso de razón. Sabiendo que ha sido lastimada así por quién sabe cuánto tiempo, me resulta cada vez más difícil mantener la calma. Necesito sacarla de aquí y necesito hacerlo ahora. Voy al tocador que veo en la habitación e intento encontrarle algo que pueda ponerse. Están tan vacíos que realmente puedo ver que esta chica no tiene nada. Logré encontrar un par de pantalones y una camiseta, pero no una sudadera. Eso hasta que veo una destrozada en el suelo. Me quito la mía y la coloco con la otra ropa en la cama. —Quiero llevarte a la manada y que te vea un médico. ¿Vendrás conmigo? Veo una expresión en su rostro, una que hace parecer que no entiende por qué le estoy preguntando. No dice nada. —Esperaré abajo. Si no bajas en 20 minutos, asumiré que no quieres venir conmigo. Me duele incluso pensar que no querría venir conmigo. Soy su compañero. La quiero, quiero mantenerla a salvo y cuidarla, pero no tengo idea de por lo que ha pasado. Bajo las escaleras para hablar con Mark. Cuando llego abajo, veo a Mark al teléfono hablando con alguien de la manada sobre traer a este hombre. Este maldito abusador borracho. Cuelga. —Lo llevaré a las mazmorras. Te dejaré decidir qué hacer con él. ¿Ella viene con nosotros? —No lo sé... Espero que sí, pero no lo sé. Parece que ha sido golpeada bastante mal durante mucho tiempo. Estoy conteniendo las lágrimas en este punto. —Le dije que si no bajaba en 20 minutos asumiría que no lo haría. Saca a ese pedazo de mierda de aquí antes de que lo mate ya. Sin decir una palabra más, Mark lo arrastra lejos. Entro en la cocina y noto que todo está bajo llave. Me pregunto cuándo fue la última vez que tuvo una comida de verdad. Sacudo la cabeza y aprieto el puño. Necesito saber hasta qué punto llega esto. Espero haber visto lo peor de esto esta noche. Lo único bueno que puedo encontrar es que parece que lo detuve antes de que pudiera violarla esta noche, pero ¿cuántas otras veces no estuve aquí para detenerlo? ¡Ella ha estado aquí durante 4 años! Haze gruñe y es en ese momento que la huelo y la siento allí en la habitación conmigo. ¡Ella bajó las escaleras. Ella viene conmigo! —No necesito tu sudadera. Estaré bien sin ella —dice tan silenciosamente que es casi un susurro. Me doy la vuelta para mirarla mientras intenta devolvérmela. —Ember, hace mucho frío afuera. Me gustaría que la llevaras. Por favor —digo suavemente mientras doy un paso hacia ella. Pero ella retrocede uno. No intenta discutir el punto, simplemente se la pone. Espero que llevar mi sudadera con mi olor la ayude a calmarse y tranquilizarse. Sonrío levemente al ver mi sudadera envolviéndola. Le llega casi hasta las rodillas y mucho más allá de sus manos. —¿Entonces vendrás conmigo? Todo lo que hace es asentir. —¿Te gustaría ayuda para empacar tus cosas? Podemos hacerlo esta noche o volver en otro momento. —No tengo nada. Solo un teléfono que solo reproduce música. Pero creo que lo perdí en la pelea. —Puedo arreglar eso. Te conseguiré todo lo que necesites. Salgamos de aquí y te daremos un baño y algo de comer. Ella asiente y me sigue afuera al coche. El viaje a la casa de la manada fue silencioso. No hablamos. Estaba feliz de tenerla allí conmigo, pero dolido al pensar en todo lo que ha tenido que pasar.
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