*Ember* Este lugar es enorme. No, en realidad es más bien gigantesco. No solo es enorme, sino también hermoso, al igual que todo lo demás aquí. Mientras caminamos, escucho a Bella hablando. —Tu abuelo se ha tomado la libertad de asegurarse de que todos ustedes tengan todo lo que necesitan, incluida ropa para cualquier ocasión que pueda ocurrir mientras estén aquí. —¿No se considera eso un regalo? —le pregunto. —No cuando se compra con el dinero que te dejó tu madre. Y los fae no pueden dar regalos a otros fae. Así que a menos que entres en un contrato con tus amigos, entonces no. ¿Dinero que me dejó mi madre? ¿Por qué no sabía eso? Parece que no sabía nada sobre mi madre. Haze y yo somos los últimos en conseguir nuestra habitación. Mientras caminamos hasta el final del pasillo, nos e

