66 Luigi Mazza pasó la noche insomne con la mente ocupaba en los pensamientos que le causaba la serie de acontecimientos en los que se había visto implicado desde el día del accidente. Había conseguido echar un sueñecito al comienzo de la mañana y, poco después de las 6, decidió levantarse. Se preparó el desayuno con café amargo, como acostumbraba a beberlo, y comió galletas integrales con mermelada. Dejó algunas en el plato y, a las 7, salió a dar un paseo. Recorrió todo el carril bici en dirección a San Lazzaro di Savena y caminó hasta la vía Martiri delle Foibe. Cuando llegó a su destino vio un Fiat Punto aparcado delante del número 10, el edificio de Giovanni Armerini. Comprobó la matrícula: era el coche que buscaba. Dentro del chalet adosado se veía una luz encendida, así que

