30 –Aquí estoy otra vez –anunció Luigi en cuanto volvió a casa –me he inscrito. –Bien –dijo el hermano – ¿cómo es que te ha interesado ese curso? –Por hacer algo distinto a lo habitual –respondió Luigi –Además, quizás aprenda algo nuevo y descubra que tengo un cierto talento para el arte –añadió sonriendo. –Perfecto, estoy de acuerdo. ¡Ah... me había olvidado decirte una cosa! Sabes, al principio estaba muy preocupado por ti... – ¿El qué? –El día del accidente he telefoneado a tu trabajo para avisarles de todo lo que había sucedido y les he anticipado que, en cuanto te recuperases un poco, tendrían noticias tuyas con respecto a cuánto tiempo estarías en casa –explicó Mario. -Entendido. Bueno, entonces los llamaré mañana por la mañana. –Perfecto. – ¿Qué me dices de cenar? –Sí, dir

