Capítulo 47

1671 Palabras

Javier pasó a buscar su automóvil a la oficina y se dirigió a casa de su novia. Ariadna lo había llamado y acudiría a su encuentro. ―Mi amor, cariño... ―La abrazó en cuanto la vio―. Di que me perdonas, por favor. ―No puedo vivir sin ti, tontito, te amo demasiado ―respondió la mujer llorando. La besó con dulzura. Ella era la paz que necesitaba, sobre todo en ese momento ―Perdóname, no sé qué me pasó ―mintió―, no tengo excusa... Fui un bruto. ―Olvidémoslo, mi amor, ya no vale la pena pensar en eso. Se volvieron a besar. Paulina apareció en ese momento en su vehículo y vio a la pareja. Esa debía ser su novia. Un punto débil de cualquier humano. Su talón de Aquiles. Ya no tendría contemplaciones. Sabía que él tampoco las tendría. Aparcó en su casa y entró directo a su cuarto e

Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR