Capítulo 52

1942 Palabras

Javier golpeó el vidrio del vehículo de la mujer haciendo que esta diera un salto. ―No te conviene quedarte aquí, está empezando a llover y las olas no se han calmado del todo ―dijo el hombre un tanto preocupado―. Vete a casa. Paulina cerró los ojos y echó la cabeza hacia atrás. ―¿Estás en condiciones de manejar? ―No. Me iré sin mi coche. Dicho esto, desapareció de la vista de Javier. El hombre meneó la cabeza y luego de cerrar el carro, se fue en el propio. Esa mujer era insoportable. Condujo directo a casa de Ariadna. Eran cerca de las diez de la noche. Se quedaron en el portal. ―Quería verte antes de volver a casa, cariño ―confesó él después de un corto beso―. Me iré a casa a dormir, estoy muy cansado. ―Te ves fatal, mi amor, no debiste venir, con llamarme hubiera bastado.

Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR