CAPÍTULO 30 Paulina Salazar 2012 Cruzar el canal de Chacao fue de las mejores cosas que me había pasado en mucho tiempo. Respirar el aire marino, sentir su energía y saber que, por fin, estaba de regreso en casa, me hicieron sonreír feliz. Al desembarcar en la isla, sentí que toda mi vida fuera y todo lo malo que había sucedido, y lo bueno también, había valido la pena para volver así, en gloria y majestad. No como la Chilpilla bruta e inocente, si no, más bien, como la respetada abogada que iba a poner orden a la isla... En todo sentido. Recorrer la carretera que unía Ancud de Castro fue una recarga de energía. A medida que avanzaba y durante esas casi dos horas que duró mi viaje hasta Castro, recordé cada minuto vivido dentro y fuera de la isla. Recordé a Moraleda, a Mateo, mi i

