Capítulo 06: Colaboración Peligrosa

1177 Palabras
La propuesta de Alejandro de trabajar juntos en una nueva colección me tenía emocionada y nerviosa a la vez. Sabía que esta colaboración podría ser una oportunidad única para mi carrera, pero también sentía que había algo más profundo en juego. La conexión entre mi madre y la familia de Alejandro seguía rondando en mi mente. Esa noche, mientras revisaba algunos bocetos en mi apartamento, recibí un mensaje de Alejandro. ~Isabella, necesito que vengas a mi oficina mañana temprano. Hay algo importante que discutir sobre el proyecto~ Hora. 9:30 Pm Fue el mensaje que me envió, me sentía con dudas, y con los pensamientos de que sería lo que tendría para decirme, habrá averiguado algo sobre la conexión de mi madre con su familia. Sin querer darle más vueltas al asunto, decidí, terminar todo lo que estaba haciendo en ese momento, sentía que mi cabeza no podía más y que estaba a punto de estallar. Salí de mi habitación, por un poco de agua dispuesta a tomarme una pastilla para la jaqueca. Mi cabeza dolía horrible de solo pensar en los problemas que se avecinaban. Al día siguiente, llegué a la oficina más temprano de lo normal, me di cuenta de que la asistente de Alejandro se encontraba en su escritorio, eso quería decir que sin duda alguna el hombre se encontraba en su despacho, así que decidida me acerque al despacho de Alejandro con una mezcla de anticipación y ansiedad. Saludé a su asistente, quien me devolvió el saludo. La verdad, no tenía ganas de entablar una conversación cordial con nadie en ese momento. El nudo en el estómago, la tensión que tenía en ese momento eran una molestia. Su asistente me condujo a su despacho, donde Alejandro me esperaba con una expresión seria. —Isabella, gracias por venir tan temprano— dijo, señalando una silla frente a su escritorio. —Tenemos mucho que discutir. Me senté, tratando de mantener la calma. —¿De qué se trata, Alejandro?— Mencioné tratando de mantener mi nerviosismo a raya. Nuestro proyecto ha atraído la atención de algunos inversores importantes— comenzó, su tono era grave, pero seguro de sí mismo. —Pero también ha despertado el interés de personas que no tienen las mejores intenciones.— Fue todo lo que soltó, de inmediato sentí un escalofrío recorrer mi espalda. —¿Qué quieres decir?— Dije resuelta tratando de entender y me explicará mejor, que era lo que en realidad estaba pasando. —Hay competidores en la industria que harían cualquier cosa para sabotear nuestro trabajo—, explicó Alejandro. —Necesitamos ser extremadamente cuidadosos con la información que compartimos y con quién la compartimos. Asentí, comprendiendo la gravedad de la situación. —Entiendo. Seré muy discreta. —Además, continuó Alejandro, —he descubierto algo sobre tu madre, Victoria Montoya. Parece que trabajó con mi abuelo en un proyecto muy similar hace muchos años. Mi corazón se aceleró. _¿Qué descubriste?«» Pregunté con preocupación en mi voz —Encontré algunos documentos antiguos en los archivos de la empresa—, dijo, sacando una carpeta de su escritorio. —Tu madre y mi abuelo colaboraron en una colección que nunca llegó a ver la luz del día. Hay muchas similitudes con lo que estamos haciendo ahora.— Dijo, deslizando los documentos hacia donde me encontraba sentada. Tomé la carpeta con manos temblorosas y comencé a revisar los documentos. Había bocetos, notas y correspondencia entre mi madre y el abuelo de Alejandro. Era como si estuviera viendo una parte de la historia que nunca conocí. *Esto es increíble—, susurré. —Pero, ¿por qué nunca se lanzó la colección? —Eso es lo que estoy tratando de averiguar—, respondió Alejandro. —Parece que hubo algún tipo de conflicto que detuvo el proyecto. Pero no hay muchos detalles en los documentos. —Debemos ser muy cuidadosos—, dije, devolviéndole la carpeta. —Si alguien más descubre esto, podría usarlo en nuestra contra.— Termine de decir, para después míralo fijamente a los ojos. Alejandro asintió. —Exactamente. Por eso necesito que confíes en mí y que trabajemos juntos para proteger esta información. —Confío en ti, Alejandro—, respondí, mirándolo a los ojos. —Pero también necesito saber que puedo contar contigo.— Dije con un poco de esperanza. —Siempre, Isabella—, dijo, con una sonrisa que me hizo sentir un poco más segura. —Estamos en esto juntos. No pude evitar que después de eso mis mejillas se tomarán rojas. … Durante las siguientes semanas, Alejandro y yo trabajamos codo a codo en la nueva colección. Pasábamos largas horas en su oficina, revisando cada detalle y asegurándonos de que todo estuviera perfecto. Pero siempre había una sombra de peligro acechando en el fondo. Una noche, mientras estábamos trabajando tarde, Alejandro recibió una llamada. Su expresión se volvió tensa mientras escuchaba al otro lado de la línea. Cuando colgó, me miró con preocupación. —Tenemos un problema—, dijo. —Alguien ha intentado hackear nuestros sistemas. Están buscando información sobre el proyecto— Dijo después de unos segundos en silencio. Sentí un nudo en el estómago. —¿Qué vamos a hacer?—pregunté ya un poco más preocupada, no sabíamos en qué nos estábamos metiendo ni a quién estábamos alertando. — Voy a reforzar la seguridad de inmediato—, respondió Alejandro. —Pero necesitamos ser aún más cuidadosos. No podemos permitir que esta información caiga en las manos equivocadas. —¿Crees que alguien de la empresa está involucrado?—pregunté, tratando de mantener la calma. —No lo sé— admitió Alejandro. —Pero no podemos confiar en nadie más. Solo en nosotros mismos— Asentí sin más a su respuesta—, ahora solo podemos confiar en nosotros mismos. Todo esto me estaba llevando a un estado de nerviosismo puro. Esa noche, mientras caminaba de regreso a mi apartamento, no podía dejar de pensar en lo que había descubierto. La colaboración con Alejandro era más peligrosa de lo que había imaginado, pero también sabía que era una oportunidad única para descubrir la verdad sobre mi madre y su conexión con la familia Rivas. Decidí que debía hablar con Diego nuevamente y compartir lo que había descubierto. Al día siguiente, llamé a Diego y le conté sobre la situación. *Esto es más serio de lo que pensábamos,* dijo Diego, con un tono preocupado. *Debemos ser muy cuidadosos, Isabella. No sabemos en quién podemos confiar.* Pude notar la preocupación en su tono de voz. *Lo sé,* respondí. *Pero no puedo dejar de investigar. Necesito saber la verdad.* *Y la descubrirás,* dijo Diego, con determinación. *Pero debemos hacerlo con cuidado. No podemos permitir que nadie más se entere de lo que estamos haciendo* Sentí una mezcla de alivio y preocupación. Sabía que el camino por delante sería difícil, pero estaba decidida a descubrir la verdad. Mi vida estaba a punto de cambiar de maneras que nunca había imaginado, y debía estar preparada para enfrentar cualquier desafío que se presentara.
Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR