6 de Noviembre de 2018.
Abigail.
Los siguientes días habían sido pésimos, tenía un humor de la chingada; todo y todos me hacían enojar y sí, había exagerado un poquito con Daniel pero yo no le estaba haciendo nada y él me estaba molestando.
Además cabe aclarar que yo soy celosa con todas las personas, familia, amigos y enemigos. Solo que nunca había podido decírselo y ahora menos ya que iba a pensar que me estaba excusando. Luego se iba a creer importante y no.
Así que cuando lo vi con Eve ese día estaba molesta, más al saber que él había intentado volver con ella muchas veces aunque ella siempre se negara, o eso es lo que ella me había contado. Siento que tampoco debí exagerar pero bueno, al menos lo admito y sé que estuve mal.
Pero gracias a eso ahora no hablábamos y si lo hacíamos terminábamos peleando y gritando por cualquier cosa y lo terminaba corriendo de mi casa o él a mí de la suya y eso solo me hacía tener ganas de patearlo en su bella cara.
¿Bella? No.
Feísima, apestosa, llena de mocos.
Lo peor es que creo que el no tener relaciones sexuales está haciendo efecto en mi mal humor.
Creía que Daniel exageraba al decir que el no tener sexo afectaba a tu organismo, no sé si mis ánimos cuenten como organismo pero de alguna manera sí me afecta esto y no me gusta.
El punto bueno en toda esta historia es que ahora todo es más simple, no bueno ni malo solo simple. Aburrido creo que sería la palabra.
Y es que, aunque odie admitirlo, en poco tiempo Daniel se había vuelto casi un amigo para mí, y le tenía una especie de cariño raro.
Dije casi y raro.
Así que no hay que alarmarse.
Yo solo sé que yo no puedo hacer nada, ni siquiera fui a la fiesta de Nathan del pasado jueves por Halloween para verlo aunque Clío insistiera en ir ya que su relación con él se había formalizado aún más. Lo cual igual significaba verla muy rara vez.
Pero no me puedo enojar con ella, en serio trataba de hacer un esfuerzo para no hacerme de lado y eso era lo que importaba. No tenía una línea de soporte en ella pero se merece a Nathan, se merece tener una relación bonita y cursi.
Viéndolo por un lado agradable ahora estaba todo el tiempo con Mateo y era muy genial, me ayudaba a distraerme y creo que era la única persona con la que no peleaba tanto y cuando lo hacía me llevaba a comer para que estuviera menos enojada. Como ahora, que le había gritado por agarrar uno de mis lapiceros sin pedírmelo y para que me calmara me trajo por una hamburguesa.
Él sí sabe cómo tratarme, no como todas las demás personas.
Ay Dios, necesito acostarme con alguien.
No es que mi vida s****l haya sido muy activa antes de Daniel pero mis hormonas están muy alteradas.
A ver, a ver Abigail, ¿Quién será buen candidato esta vez? Mateo para nada es una opción.
¿Por qué no tengo con quién hablar sobre mis frustraciones sexuales? Mi hermana sería una buena opción... si no se quedara dormida cada vez que hablamos por teléfono.
—Ya sé porque estas tan irritada últimamente—dijo Mateo terminando su comida y sacándome de mis pensamientos.
— ¿Por qué?
—Necesitas sexo— ¿acaso me leyó la mente?
Odio a Mateo algunas veces, cuando sospecha algo el 90% de las veces ese algo es correcto.
Pero claro lo mejor es hacerle creer que no tiene la razón. Cuando buscaba a alguien con quién hablar sobre mi sexualidad no me refería precisamente a él, luego se queja de que soy muy explícita con ese tipo de problemas.
—Eso no tiene lógica—bufé y seguí comiendo.
—Cuando las personas no tenemos satisfacciones tendemos a frustrarnos.
Gracias tarado, yo ya había llegado a esa conclusión.
—Estás loco.
—Sabes que tengo razón—lo negaré hasta la muerte.
—Tengo más problemas en la cabeza que el no poder tener sexo con alguien.
Y mi problema ahora era que Daniel y Eve entraron al lugar donde estábamos comiendo y pudiendo elegir entre cualquier mesa del lugar se sentaron frente a nosotros. Y luego Daniel se dio cuenta de que estábamos ahí.
Y, ¿ya había mencionado mis celos? Bueno pues no soy la persona más discreta con mis sentimientos.
Mateo notó que los miraba con odio y agrandó los ojos.
Ay no.
—Oh no, no, no, no.
— ¿Qué?—me hice la confundida.
—No me digas que... no no no. No lo quiero oír—fingió taparse los oídos—. Qué asco, Abigail.
— ¿Decirte qué?
A este paso ya habrá conectado todos los puntos.
— ¿Te acostabas con Díaz?
— ¿Lo conoces?—yo nunca los presenté.
—Una vez me perdí en la escuela y él me dijo como llegar a donde quería y me hizo compañía. En fin, ¿te acostabas con él?
—Deberíamos de pedir la cuenta—y lo hice.
Tenía que huir antes de que Mateo empezara a ser menos discreto con esta situación.
—Tiene demasiado sentido. ¡Claro! ¡Ahora que regresó con esa chica se acabó el sexo para ti y por eso estas tan enojada!—parecía que había hecho el descubrimiento de la historia.
En realidad sí era un gran descubrimiento ya que habíamos sido muy cuidadosos y nuestras amistades pensaban que nos odiábamos. Este hombre sería buen detective pero desgasta su potencial en molestar a su mejor amiga.
—No grites—le susurré—. ¿Ya regresaron?
—No lo sé, eso parece ¿no?
Y pues sí, lo parecía.
Se estaban besando.
—Solo vámonos de aquí ¿si?—le dije pagando la cuenta, esto fue una total estafa, Mateo iba a invitarme a mí, no yo a él.
Daniel.
Dicen que cuando pierdes algo es cuando realmente lo valoras.
Yo nunca había entendido eso hasta que terminó lo mío con Abigail. No quiero mal interpretaciones, no hablo de un término muy sentimental y romántico, hablo de que en realidad creo que se estaba convirtiendo en alguien muy cercana a mí. Claro que a veces me sacaba de quicio pero aún así me gustaba estar con ella.
Y también extraño el sexo, claro.
Pero también extraño alguien con quien pasar el tiempo ahora que Nathan tiene novia.
Así que cuando Eve me pidió salir acepté, por el simple hecho de dejar de estar en mi sillón todo el día. Y para mi maldita mala suerte cuando llegamos al lugar donde ella quería comer vi a Abigail con ese chico otra vez y no me fui por el simple hecho de ver que hacían.
Soy curioso y masoquista.
Podían ser solo amigos, ¿no? Conocía a ese chico, cuando me pidió indicaciones me quedé con él para conocer a la competencia y desgraciadamente me cayó bien.
¿Qué competencia? Las chicas no son un premio o cosas así, solo quería saber porque Abigail lo prefiere frente a mí ya que ha gastado todo su tiempo con él.
Me había acostumbrado muy rápido a la presencia de Abigail y a la idea de
que estaba ahí para mí y ahora que no estaba todo era más vacío, más aburrido.
Antes me la pasaba con Nathan pero como ahora tiene novia pues Abigail había sido mi única compañía. Estoy seguro de que no la amo ni que le voy a poner un altar pero si le empecé a tomar aprecio pero la última vez que nos vimos peleamos y me fui de su casa, eso ya fue hace dos semanas.
Yo decía que era cosa de nada y algo insignificante pero si era cosa de algo y ese algo tal vez se había ido.
Estaba tan sumergido en mis pensamientos que no me percaté de que Eve se estaba acercando a mí, en realidad no le estaba poniendo atención a lo que me decía desde que llegamos aquí.
Me tomó por sorpresa cuando me besó y casi instantáneamente se alejó al ver que no me moví. Y es que no quería ser brusco y empujarla.
—Por favor hay que darnos otra oportunidad—me dijo cuando se separó.
¿Sería lo mejor?
—No lo sé—suspiré y cuando dirigí mi mirada a la mesa de Abi, ellos ya se estaban levantando de ahí—. ¿Sabes qué? Vamos a intentarlo, pero será la última vez.
»Y si no funciona no me volverás a pedir que regresemos, ¿de acuerdo?
—Está bien—me sonrió y me besó.
Sí, era lo mejor. Tal vez así me dé cuenta de que todo lo que tengo que hacer es llevarme mal con Abigail, tal vez es una señal del destino de que así deben de ser las cosas.
¿Ya dije que no soy muy bueno en pensar antes de actuar?
***