24 Este momento—de pie frente al Arcángel Michael con Lash a su lado y sus familiares y amigos contemplando—era más de lo que Naomi jamás hubiera esperado. En el fondo, sabía que de alguna manera Welita, Chuy y sus padres estaban allí con ella. Mientras les llevara en su corazón, en su memoria, nunca estarían lejos. Cada vez que miraba a Lash, se le hacía un nudo en la garganta que no la dejaba respirar. Estaba desgarradoramente guapo. Por primera vez desde que lo conoció, se había vestido diferente de su típica camiseta y sus pantalones vaqueros habituales. Su rostro brillaba en el n***o del esmoquin, y sus mejillas estaban teñidas de un delicado rosa por la emoción. Luchó contra el impulso de meter sus dedos entre su sedoso pelo oscuro y acariciar su mejilla contra su mentón recién afe

