Alessandra Entramos al departamento y todo está en orden ya no hay nada destruido. -¿Tú los mandaste?- pregunto y él sonríe y niego con la cabeza. A pasos lentos llegamos a mi habitación y hago que se siente con cuidado en la cama. -Espérame aquí, iré a ver si ya te han traído tu ropa, ya casi es de noche y lo mejor es que descanses - digo y antes de salir toma mi mano. -Ellos lo dejaran en el sofá, no te preocupes por eso, mejor ven - insista a que me siente a su lado pero me niego. -Tienes que comer, no te has alimentado nada - digo mirándolo seria y él sonríe. -No te preocupes mi gruñona, solo quiero que me abraces por ahora - asegura mirándome a los ojos y ese precioso brillo en ellos hace que rinda sin opción a seguir negando. -Esta bien, pero primero déjame ayudarte -

