CAPÍTULO VEINTISIETE Godfrey salió corriendo con Merek, Ario, Akorth y Fulton a su lado, de las sombras del patio de la ciudad, huyendo del ejército del Imperio que entraba a raudales por las puertas, decidido a salvar a Silis. Cuando llegaron a un callejón y se disponía a esquivarlos, se giró y miró. Estaba a la vez encantado y asustado de ver a la multitud de soldados del Imperio que entraban corriendo por las puertas, matando a los soldados volusianos a diestro y siniestro. Por un lado, todo era gracias a él y a sus hombres y era exactamente lo que quería: por otro lado, la tormenta que había desatado parecía que iba a matar a todo lo que se interpusiera en su camino –él incluido. Todavía no podía comprender por qué el Imperio estaba matando al Imperio y, al mirar más de cerca su arma

