CAPÍTULO TREINTA Y DOS Gwendolyn subió por las escaleras en espiral de piedra en la esquina del otro extremo del castillo del Rey, su corazón palpitando ante la expectación, mientras se dirigía a la habitación de Argon. El Rey había cedido a Argon gentilmente la habitación grande de arriba del todo de la torre en espiral para que se recuperara y también había prometido a Gwendolyn que le daría los mejores curanderos. Desde entonces, Gwendolyn había estado nerviosa por verlo; al fin y al cabo, la última vez que lo había visto, todavía estaba comatoso y ella se mostraba escéptica sobre que volviera a levantarse. Las palabras de Jasmine la habían animado a pensar que Argon se estaba curando y la referencia encriptada sobre lo que Argon sabía acerca de encontrar a Thor y a Guwayne la estaba

