En un parpadeo me encontraba en un lugar desconocido, todo estaba oscuro, mis ojos no lograban adaptarse, no importa cuánto lo intentara, decidí usar mis manos para encontrar alguna salida. Entonces, caminé con pasos vacilantes, hasta que mis manos sintieron algo frente a mi y alguien encendió la luz del otro lado, de modo que ésta se filtraba por una línea delgada que dividía la pared frente a mi; pero, no era una pared. La empujé y salí de un armario, creí que alertaría a todo ser viviente de mi presencia; sin embargo, no fue así, ellos ni siquiera me notaron. Mientras decidía qué hacer a continuación, di una vista al armario, encontrándolo cerrado, como si nunca hubiera sido abierta. —Jane… —escuché la voz de una niña pequeña. —No te preocupes, me quedaré contigo hasta que duermas —di

