Samantha no quería hablar del tema de su padre con nadie, menos con Shannon, pero el fin de semana posterior a la entrega entre Ranger y Riley, cuando el dinero de Samantha se agotó en su frasco de billetes de la despensa, tuvo que tomar el tren a casa de Shannon en Boston. Samantha no esperaba entrar en conflicto con su madre por eso. Lo mejor que podía hacer era pedir el dinero por el que regresaba a casa, y todo terminaría, pero cuando tocó la puerta de la casa a la que Shannon le cambió la cerradura cuatro veces en los últimos cinco años, supo que no sería una visita casual y que eso que hervía en su lengua saldría como vómito. Shannon, quien los fines de semana horneaba nuevas recetas para la pastelería, se limpió las manos en el delantal y caminó a la puerta, Había pedido moldes y b

