CAPÍTULO VEINTICUATRO Cuando Thanos entró al salón del trono notó enseguida la tensión, el rey estaba gritando al General Draco, los dignatarios discutían en sus asientos, rechinando los dientes y la reina escupía groserías a un consejero. Él vio que todo el mundo estaba allí, incluso los príncipes y las princesas que normalmente no estaban en reuniones como aquella. Y por una buena razón. En su camino de vuelta, Thanos había visto la m*****a. Las casas se habían quemado y los ciudadanos –hombres, mujeres y niños- fueron abandonados muertos en las calles, los perros callejeros comían su carne y los cuervos picoteaban los cuerpos. Unas pocas almas habían sido clavadas a los árboles, mientras otros colgaban de horcas. Pero muchos soldados del Imperio habían muerto también y los revoluciona

