El escenario que me rodeaba se congeló,como si alguien hubiera pulsado el botón de pausa. No se movía nadie, todos parecían estatuas.El rabudo demoníaco ponía cara de ira, Jesús se quedó en una postura clara de estar retorciéndose de dolor, el fuego que salía a llamaradas por los ollares de los caballos se congeló en el aire, y Kata ya no temblaba. nadie rechistaba,nadie gritaba de dolor, codicia o agresividad.De repente, todo estaba en calma. Muy tranquilo. Lo único que se oía era el chisporreteo de la zarza en llamas que apareció de la nada delante de mí. -Eli,Eli, dharma,sabati!-le esperé acusadora y con la esperanza de haber dado con las palabras correctas. -Y ESO SIGNIFICABA: DIOS MÍO,DIOS MÍO,MIS TRIPAS HACEN EL TRABAJO MAS DURO. -¡Tú ya sabes a qu

