Me quedé planificada y frustrada delante de la zarza de aspecto inocente y la maldije: -¡No es justo por tu parte! -¿Estás hablando con un matorral,Marie ?-preguntó Joshua sorprendido detrás de mí, y me quedé de piedra. Al no volverme hacia él, Joshua me rodeó, observó mi rostro petrificado y dijo-: Pensaba que te habías ido a su casa. ¿Qué tenía que hacer?¿Contarle que había tomado el té a solas con Dios? Decidí ganar tiempo diciendo algo que no decía nada: -No no me he ido a casa. Joshua asintió, eso ya lo veía. Estuvimos callados un momento y, de repente, se me ocurrió que a lo mejor Dios también había invitado a su hijo a tomar el té para tratar la problemática de nuestra relación. Él/ella/ello, o lo que fuera,seguramente era capaz de mantener dos reu

