Llevaba dos dias encerrada, solo me habían dado de comer pan y agua. Estaba amarrada de piernas y manos, solo me desamarraban para comer y volvían a amarrar mis manos. No sabía que harían conmigo, estaba tan cansada, mi bebé no paraba de moverse. Yo sabía que ella podía sentir mi ansiedad y frustración. Solo me habían dejado en una cama, con una sábana. Yo me había resguardado sólo con eso, en el día de hoy me habían dejado sin amarrar. Era evidente que su calefacción no funcionaba igual que en la cabaña, yo tenía demasiado frío. Tenía pocas fuerzas para mantenerme despierta, había dormido muy poco. No quería dejarme llevar por la inconsciencia, pero sabía que solo era cuestión de minutos. Me arrope muy bien con la sábana, y me acurruqué buscando mantenerme caliente. Hasta que llegó el s

