Habían pasado algunas semanas, Isaac había tenido mucho trabajo en esos días. Siempre pasábamos las noches juntos, y casi se había vuelto adictivo. Eve pasaba las mañanas conmigo y en la tarde llegaba su enfermera y la chica de servicio. A ellas les encanta cuidar de Eve, y es que la verdad cada día se volvía más hermosa. Sus ojos era muy azules, su cabello castaño había comenzado a crecer y ya podíamos ponerle pequeños lazos. Cada día lucia más tierna, y cada día se parecía más a su padre. Esos últimos días había estado pensando en cómo ocultaríamos su parecido con Chris cuando volviéramos. Yo no quería imaginar la situación en la que me encontraría cuando él viera a su hija a los hijos. La reconocería o se tragaría el cuento de que es hija de Isaac. No quería ni imaginarlo. Victoria hab

