Reflexiones Emily Los ecos de la conversación con mis hermanos seguían resonando en mi mente, pero por primera vez en mucho tiempo no se sentían como dagas clavándose en mi pecho. Era extraño. No porque doliera menos, sino porque empezaba a ver todo desde otra perspectiva. En solo unos meses, mi vida se había derrumbado de una manera que nunca imaginé posible. Pasé de sentirme amada y protegida a convertirme en alguien desechable. No podía seguir negándolo: Salvatore me había engañado. Me hizo creer en un amor que nunca existió de verdad, o al menos no como él me lo había pintado. Mientras yo trataba de respirar entre el dolor de su traición, él pasaba página con la misma facilidad con la que cerraba un trato de negocios. Volvió con su esposa, revolcándose con ella sin remordimientos, m

