Capítulo 15 Sus labios aún ardían cuando ambos se separaron en busca de aire y apenas un respiro los mantenía lejos. El silencio que se instaló entre ellos no era incómodo, sino denso, crudo y eléctrico. Las miradas hablaban más que las palabras, y todo el rencor, la rabia y el deseo se fundían en esa tensión imposible de ignorar. — Dime qué amas, Sofía ¿Qué esto que está pasando te ha demostrado que aún sigues queriendo? Necesito escucharlo de tu boca por más egoísta que suene – dijo con los ojos cerrados llevando su frente hacia la de ella mientras acariciaba suavemente su mejilla. — Thiago por favor — dijo Sofía suavemente, aunque más bien parecía una súplica — No me hagas esto. Sabes que no puedo decirte eso porque hasta verte me duele. Tal vez si aquella noche cuando entre por es

