—¿Y bien? ¿dónde te llevo? Estábamos en su auto, pero hasta entonces no le había dicho dónde debía llevarme. Era un Mercedes nuevo modelo, siempre procuraba ir a la última, Daniel en cambio no tenía ese problema, su única preocupación era estar siempre presentable y que todo estuviera perfecto. La verdad es que estaba pensando en un lugar distinto a mi casa y no se me ocurría ninguno todavía. Al final tuve que darle la dirección de una tienda de accesorios a la que solía visitar a veces, así le perdería a Nicolás de vista. Puso el auto en marcha y condujo hacia aquella dirección. Milagrosamente estaba en silencio, ni me miraba ni me hablaba, además ¿de qué hablaríamos? Le miré de reojo y no parecía al Nicolás alegre que todos conocíamos ¿era por mí? ¿tanto le molestaba tener que llevarm

