Entramos en el comedor, la mesa estaba arreglada. Tuve que volver a ver a Sonia y estaba ocupada en su celular, no nos había prestado atención y deseé que fuera así todo el tiempo que estuviéramos allí. Al otro lado de la gigantesca mesa se sentaba Nathan, sonreí emocionada al verlo; había crecido muchísimo desde la última vez que lo vi y era normal porque ahora tenía trece años, la última vez que lo vi fue cuando decidí hacerle una visita sorpresa en su instituto al cumplir los once; lo hice allí porque no quería estar con el resto de la familia. Cuando nos vio se puso en pie en seguida y corrió a darme un abrazo. —¡Ronnie! ¡Has vuelto! —Hola Nathan— lo saludé feliz de poder volver a abrazarlo—¿Cómo te va todo enano? —¿Enano yo? Ya casi tenemos la misma estatura. ¿Y él es tu novio? —se

