Al ver que Maat ingresa en ese estado, corriendo y llorando directamente al palacio, yo fui tras ella para ver lo que le sucedió. La seguí de lejos hasta que la vi entrar en una de las habitaciones. Me acerqué a ella y golpeé la puerta. - Maat, ¿estás ahí? Esperaba que me respondiera, realmente verla así me preocupaba, más sabiendo que hace un ratito la había visto con su hermano sin problema alguno, no podía evitar sentir un mal presentimiento. ¿Qué habría pasado? - ¿Estás buscando a mi hermana? Una voz masculina hizo que me sobresaltará y ahí estaba Hernán, sonriendo de oreja a oreja. Había algo en ese hombre que no me gustaba, no sé que era, pero su presencia me hacía sentir incómoda. - Sí... - respondí un poco indecisa. - Es que la vi entrar llorando a su habitación y me preo

