Fiorella. El fin de semana ha terminado y con ello mis 18 años, no había visto a Nadir después de lo que paso en mi casa, y estaba ansiosa, incomoda conmigo misma y molesta. -Te gusta, ¿no es así? Abel está sentado a mi lado como siempre. -No. -Entonces ¿puedo terminarla? No sé de qué estaba hablando porque estaba distraída pensando en Nadir. -¿Qué? -La coca cola, quería darte la mitad. -Ah… está bien, puedes terminarla. -¿Qué pasa contigo? Estos días te has comportado sumamente extraña y Romina está a nada de descubrirlo. -Mis padres se han ido por la mañana, no pude despedirme de ellos porque estaba exhausta, supongo que es eso. La verdad es que no era así, estaba acostumbrada a ver a mis padres ir y venir, no era la razón de mi distracción. -¿Ya vieron a esos dos?

