Fiorella. El resto de la cena fue silencioso, me obligue a tomar 3 copas de vino para no perder la cabeza y cuando mi mente se relajo y me ayudo a no pensar en nada más estábamos de camino a casa. La visión borrosa y un pequeño mareo cuando abrí la ventanilla del auto me recordaron lo terrible que es mi tolerancia al alcohol, Nadir intento subir la ventana para que mi cabello no se despeinara, a mi me daba igual, ya estaba desecha de cualquier manera, era obvio que Nadir no podía sentir nada por nadie, sin embargo ¿eso me impedía amarlo? ¿acaso no podía disfrutar esto como él? Sin consecuencias ni prejuicios… ni esperanzas. “Puedes hacerlo, has que valga lo mismo para ti” -No lo hagas, me gusta la brisa.- mi voz es mas suave que de costumbre. -Vas a resfriarte. Fingí no escuchar

