El fin de nuestro loco viaje. Cada semana transcurrida sumaba una nueva aventura, quise hace una pausa de mis presentaciones y talleres para disfrutar del lugar por el que estábamos atravesando, era una zona costera y habían playas por montón, unas más bellas que otras. Tenía que bañarme en esas aguas tan adictivas y disfrutar cada segundo de los parajes exóticos que ofrecía el lugar. —¡Marbelix ya no te metas más en el agua que te van a salir aletas y escamas! —Se burlaba Diego cada vez que me veía poniéndome un traje de baño, él se quedaba en La Magnolia trabajando en algún pedido artesanal. Tardaba más en poner su exposición para la venta que en las personas comprarle todo y hacerle nuevos encargos. Le ponía tanto empeño a cada pieza que terminaba siendo única e inigualable. Yo t

