CAPÍTULO VEINTE Merk estaba de pie frente a un acantilado de la isla de Knossos, junto a cientos de feroces guerreros que miraban hacia el mar como retándolo a que les trajera un desafío. Miró por encima del hombro y se reafirmó al ver la gran fortaleza de piedra de Knossos saliendo de la roca y, en sus pequeñas ventanas, los brillantes ojos amarillos de montones de Observadores que miraban la batalla con sus capuchas por encima de la cabeza. Había cientos de soldados más sobre las almenas. Justo en la cima de la fortaleza y encima de los parapetos vio a Lorna, de pie orgullosa y observándolo todo desde arriba. Se volteó de nuevo hacia las aguas negras y vio que estaban llenas con los barcos de Vesuvius, una nación de troles navegando sin detenerse hacia ellos. Eran barcos pequeños que l

